Estimados compañeros:
Como ustedes saben, en mi país, hay un país que vive arrinconado en las montañas, a orilla de los ríos, en casas frágiles; este país hoy, lo ha perdido todo, ha visto ver su infancia ser arrastrada por las aguas enfurecidas , hemos visto, ver sus cosechas e ilusiones, arrancadas, sus viviendas perdidas entre lodos.
Hoy Quina, entre sollozos, me ha comunicado que más de 20 personas han muerto, pero 20 puede ser un número, si allí entre los muertos no estuviera Pipi, hombre bueno delNegro, con el cual habíamos soñado vestir de cacao, aguacate y amapolo, toda la montaña y entonces, cada número se transforma en llanto.
Ayer y hoy el arroyo de Yaguate caminó el pueblo y el río Nizao presa abajo cambió la Geografía y la vida, de un pueblo de trabajadores ya eternamente damnificados por la industria azucarera, se transformó en gritos. Solo nos llegan sus lamentos y se oyen cuentos ya contados e historias a lo largo del planeta una y mil veces repetidas.
Amigos, en medio de tanta incertidumbre, en medio de tanta impotencia, nos reconfortan sus llamadas, su disposición de ayuda para sumar voces y esfuerzos, darnos sus manos para seguir recreando la esperanza y reforzando la organización y la lucha en el combate a la pobreza, causante en definitiva de lo que está pasando.
Me preguntan que podemos hacer y en los momentos actuales, con más angustia que ideas, nos atrevemos a sugerir dividir las acciones de emergencias en tres momentos:
- En un primer momento pondremos en marcha un proceso de movilización, de diagnóstico, reconstrucción de ánimo y apoyo a nivel alimentario, salud y limpieza de los hogares, kits de cocina y del hogar.
- En un segundo momento estará planteada en las tareas de reconstrucción de las pequeñas economías familiares (conucos, parcelas…), de viviendas y de las infraestructuras sociales que hemos perdido.
- El tercer momento será una continuidad del primero y el segundo, pero estará pautado, por la necesidad de reconstruir el tejido social y prevenir a largo plazo las incidencias de los fenómenos naturales en nuestros ámbitos de trabajo: reestablecimiento de viveros, jornadas de reforestación, reordenamiento de suelos, jornadas de reflexión y educación ambiental, etc.
De cara a irnos aproximando a una idea, entendemos que el primer momento estaremos envueltos y envueltas en las tareas de identificación de los muertos, de enterrarlos, de localizar a las personas de El Negro en un solo refugio y el suministro de ropa seca y alimentos. Esto puede significar unos 10 días y una estimación de diez mil euros.
Durante todo el día de hoy hemos recibido llamadas de Intermón, Asociación Navarra Nuevo futuro, Fundación Pere Tarrés, Saber Hacer y muchos amigos de otras Organizaciones. Entiendo que entre todos podríamos afrontar lo que supone el esfuerzo de estos primeros diez días.
A partir de los diez días que supone la localización, identificación y entierro de los muertos, de apoyo en los refugios de los damnificados vendrá una etapa de soledad, silencio, que debemos de llenarla en la reconstrucción de las parcelas, los caminos, la reconstrucción de las escuelas y viviendas que impliquen menos costo.
En esta segunda fase necesitaremos motosierras, materiales de labranza, materiales para la reconstrucción de viviendas, semillas y seguir suministrando alimentos. Esperamos que el Dios de la vida y de la historia nos de la fuerza para salir hacia delante en este momento de tanta angustia e incertidumbre y sabemos que podemos contar con ustedes.
Atentamente,
Rafael Lluberes
Coordinador de Ujedo





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